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5 consejos para volver a la rutina sin renunciar a lo mejor del verano

Septiembre tiene algo de comienzo de año. Aunque el calendario nos diga que el año empezó hace meses, para muchas personas es ahora cuando realmente se inicia una nueva etapa. Se retoma el trabajo, los niños vuelven al colegio, las agendas empiezan a llenarse de reuniones y compromisos, y poco a poco recuperamos los horarios que el verano había dejado en pausa.
Después de unas semanas de descanso, el cambio de ritmo puede resultar brusco. Pasamos de desayunar sin prisa a poner el despertador, de improvisar planes a organizar la semana casi al minuto. Esa sensación tiene incluso un nombre: el síndrome posvacacional. Aunque suele durar pocos días, es una muestra de que nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan un tiempo para adaptarse de nuevo a la rutina.
La buena noticia es que esa vuelta puede hacerse de forma mucho más amable. No se trata de intentar prolongar las vacaciones, sino de incorporar algunos hábitos que nos ayuden a conservar parte de ese bienestar que hemos disfrutado durante el verano.

Recupera el ritmo poco a poco
Uno de los errores más habituales es querer volver al cien por cien desde el primer día. Después de varias semanas de descanso, es normal que la concentración no sea la misma y que cueste recuperar la velocidad habitual.
Si tienes la posibilidad, evita llenar la agenda de reuniones durante las primeras jornadas y dedica ese tiempo a organizar prioridades, revisar tareas pendientes y planificar las semanas siguientes. Lo mismo ocurre en casa. No hace falta que todo vuelva inmediatamente a la perfección. Recuperar la rutina es un proceso, no una carrera.
También es recomendable ajustar poco a poco los horarios de sueño. Acostarse media hora antes durante los primeros días suele ser mucho más efectivo que intentar cambiar de golpe los hábitos adquiridos en verano.

Empieza por ordenar y revisar tu casa
Hay pocas sensaciones tan agradables como llegar a una vivienda ordenada. Si todavía no lo has hecho al volver de vacaciones, dedica una mañana o una tarde a recuperar el orden en casa.
Guarda las maletas cuanto antes, lava la ropa del viaje y vuelve a colocar cada cosa en su sitio. Aprovecha para retirar aquellos objetos propios del verano que ya no vas a utilizar durante las próximas semanas y haz una pequeña revisión de armarios, despensa y frigorífico.
No hace falta realizar una gran reorganización. Bastan pequeños gestos para que la casa vuelva a transmitir sensación de calma.
Septiembre también es un buen momento para revisar la casa después del verano.
Comprueba que los sistemas de climatización funcionan correctamente antes de que llegue el otoño, limpia los filtros del aire acondicionado si han trabajado intensamente durante los meses de calor y revisa ventanas y persianas después de semanas de exposición al sol.
Si durante las vacaciones has detectado pequeñas reparaciones pendientes, este es un buen momento para solucionarlas antes de que vuelvan los meses de mayor actividad.
También merece la pena revisar la iluminación de la vivienda. Los días empiezan a acortarse y pronto volveremos a pasar más tiempo en el interior. Incorporar una lámpara de lectura, cambiar una bombilla o mejorar la iluminación de una zona de trabajo puede hacer que la casa resulte mucho más confortable.

Mantén algunos hábitos del verano
Las vacaciones suelen regalarnos algo que escasea el resto del año: tiempo.
Tiempo para desayunar con calma, caminar más, leer, cocinar sin prisas o simplemente sentarnos unos minutos en la terraza al final del día.
La vuelta a la rutina no debería significar renunciar por completo a esos pequeños placeres. Quizá ya no sea posible pasar dos horas leyendo una novela, pero sí reservar veinte minutos antes de dormir. Tal vez no podamos desayunar durante una hora, pero sí evitar hacerlo frente al ordenador.
Conservar alguno de esos hábitos ayuda a que septiembre no se viva como una ruptura radical, sino como una transición más natural entre el descanso y las obligaciones.

Vuelve a cocinar en casa
Después de varias semanas de comidas fuera, terrazas y horarios más flexibles, septiembre es un buen momento para recuperar una alimentación equilibrada.
Planificar el menú semanal ayuda a organizar mejor las compras y evita recurrir constantemente a soluciones rápidas por falta de tiempo.
No se trata de iniciar una dieta estricta tras los excesos del verano, sino de recuperar hábitos sencillos: cocinar más en casa, consumir productos de temporada y reservar algún momento para comer con tranquilidad.
La cocina vuelve a convertirse en uno de los espacios más importantes del hogar. Y disfrutar de ella también forma parte de una buena rutina.

Reserva tiempo para ti y disfruta de la vuelta
Uno de los mayores errores que cometemos al volver de vacaciones es llenar inmediatamente todos los huecos libres de la agenda.
Intentar conservar un pequeño espacio diario —aunque sean veinte minutos— para leer, pasear, hacer ejercicio o simplemente desconectar del teléfono puede marcar una gran diferencia en nuestro bienestar.
Es fácil pensar que septiembre marca el final de lo mejor del año. Sin embargo, también trae consigo aspectos positivos.
Volvemos a disfrutar de temperaturas más suaves, recuperamos nuestras rutinas, reencontramos a compañeros y amigos y empezamos a preparar nuevos proyectos. La ciudad recupera su actividad y la casa vuelve a convertirse en ese lugar donde descansar después de cada jornada.
Las vacaciones son importantes precisamente porque tienen un final. Nos permiten volver con energía renovada y apreciar de nuevo aquello que forma parte de nuestra vida cotidiana.
Quizá la mejor forma de afrontar septiembre no sea intentar alargar el verano, sino conservar aquello que nos hizo sentir bien durante esos días: leer más, disfrutar de la terraza cuando cae la tarde, caminar sin prisa o compartir una cena en casa.

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